Ya lograste tu objetivo, te ves y te sientes fantástico, pero para que tu experiencia no dure lo que el encanto de la Cenicienta, entonces deberás esforzarte un poquito más.

Lo que hiciste no fue tarea fácil, así que primero déjame felicitarte por el increíble cambio que hiciste en tu vida… ¡sí! ¡En tu vida!  Seguramente tú sólo creías que lo que tenías que cambiar era tu peso, pero por medio de la Dieta Dukan, te diste cuenta que lo que debías cambiar era tu modo de comer, para que te pudieras alimentar de verdad, y también habrás entendido que frases como “somos lo que comemos” no son sólo viejos dichos al viento, entonces, para que tu Dieta Dukan haya sido realmente productiva, deberás emprender una nueva forma de sentir y disfrutar la vida… ¡Hey!… ¡no te asustes! Yo no te he dicho que tienes que limitarte, por el contrario, ahora es que comenzarás la verdadera aventura con todo el placer de estar vivo.

¿Recuerdas la actividad física que incorporaste a tu dieta?

¡Mantenla! No sólo te ayudará a estabilizar de por vida tu figura, sino que te permitirá evitar un gran número de dolencias físicas y enfermedades, brindándote una vida más sana y sin necesidad de hacer más dietas ya que tu cuerpo mantendrá estable el peso consumiendo las calorías extra que te des el gusto eventual de darle a tu comida.

Existen un gran número de opciones de actividades físicas que puedes adoptar en tu vida, busca con tranquilidad las que te atraigan y prueba a ver cómo te sientes, no te dejes llevar por un impulso de moda o porque a tal o cual conocido le haya ido bien, mientras más personalizada sea tu rutina de ejercicios en base a lo que tú realmente quieres y te gusta, más probabilidades tendrás de incorporarla con éxito a tu nuevo estilo de vida y que se convierta rápidamente en un hábito tan común como cepillarte los dientes al levantarte.

¿Qué podrás comer en tu vida?

¡Todo lo que te plazca!  Pero en total equilibrio, la estabilización de tu peso dependerá estrictamente del equilibrio que le des a tu alimentación, por lo que haber aprendido cosas como la importancia del consumo de proteínas y cómo realizar comidas completas ricas en éstas, te será de gran utilidad y deberás aplicar como hábito.  Verás que esto te será fácil y lo harás tan natural que ni te darás cuenta, a demás que podrás ayudar a los demás miembros de tu familia, sin que se den cuenta de que cumplen con una dieta y con tanto gusto que el buen comer se les convertirá hasta en un sin número de experiencias que podrán compartir, buscando nuevas recetas e inventando las propias, brindándole un extraordinario pasatiempo a grandes y chicos, a demás de otorgarte la flexibilidad que necesitas para que tu alimentación sana esté en armonía con tu capacidad económica y la disponibilidad de tiempo que tengas para cada plato.

Ahora no me queda más que desearte Hipocráticamente, ¡“que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”!